La resina de poliéster y el arte

Las resinas de poliéster son resinas sintéticas insaturadas formadas por la reacción de ácidos orgánicos dibásicos y alcoholes polihídricos. Las principales propiedades de la resina de poliéster son la dureza, una excelente resistencia química, termoestabilidad, resistencia a la tracción y torsión, así como también a la hidrólisis, y con una elevada relación entre la resistencia y la dureza. Por otro lado, si se conservan en lugar fresco y preferentemente oscuro, perduran varios meses gracias a la ayuda de estabilizadores que se incorporan durante su fabricación.

Al ser un producto muy maleable y resistente a un gran número de factores, este tipo de resinas son muy usadas en campos muy diferentes entre sí, desde aplicaciones como material de refuerzo al aplicarlo con fibra de vidrío para crear sistemas estratificados, hasta crear piezas como elementos náuticos (como cascos de barcos, tablas de surf) y depósitos (para agua de riego o de lavado), pasando por su uso en moldes para fabricación de figuras y manualidades.

En este artículo vamos a conocer una faceta poco conocida del uso de la resina de poliéster y que está muy relacionado con el mundo del arte y en concreto con un oficio muy interesante: el modelista. Un referente en este oficio es Alfredo Bueno, que tiene un taller de moldes y modelos en Cadrete (Zaragoza). Alfredo Bueno es un artesano dedicado al mundo de los moldes de silicona y a los composites desde hace algo más de treinta años. Durante este tiempo, ha podido experimentar con muchos materiales. Puede realizar reproducciones en una gran cantidad de materiales: resinas, escayola, composites, laminado de poliéster o poliuretano. Pero la base de su trabajo se centra en el uso de siliconas y resinas de poliéster. Su campo de acción es tan amplio que abarca desde un pequeño molde para jabones personalizados, hasta unas reproducciones para la restauración de una fachada histórica.

Esta dedicación a las técnicas de escultura partió del aprendizaje en la Escuela de Artes Aplicadas de Zaragoza, donde descubrió un oficio que le ha acompañado estos años. Pero desde su infancia creció entre lienzos y marcos, en el taller familiar, donde recuerda que ya utilizaban los barnices de Omar Coatings.

Pasados los años el uso de las resinas de poliéster son parte esencial del trabajo diario. Los usos de la resina son muy variados. Se usa en su forma tixotrópica y reforzada con fibra de vidrio, para realizar carcasas rígidas que soportan el molde de silicona o para fabricar reproducciones de gran tamaño pero ligeras. Las resinas de colada se utilizan para piezas más pequeñas, mezcladas con cargas minerales, que pueden ser coloreadas con la gama de colorantes que usamos desde hace años de Omar Coatings.

Alfredo se enfrenta a trabajos impresionantes que le llegan a través de grandes empresas constructoras que buscan mano de obra experta y especializada. Pero también ha hecho de todo, como fuentes para parques, moldes para restauración de grupos escultóricos de iglesias y catedrales, réplicas de monolitos romanos, restauración de fachadas o elementos de estaciones de tren (Atocha y Canfranc), molduras de patios de butacas en teatros, entre otros. Su mayor reto fue la restauración de las yeserías góticas del Palacio Arzobispal de Zaragoza, que habían desaparecido en parte y que tuvo que modelar de nuevo.

En Omar Coatings somos conscientes que muchos de nuestros productos tienen innumerables aplicaciones. En este caso, nos sentimos orgullosos que Alfredo utilice algunos de nuestros productos para llevar a cabo sus obras de arte. Si quieres conocer un poco más de este artista, visita su página web, te sorprenderás: www.moldesilicona.com

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